La grandeza del minimalismo. Algunas claves sencillas para alcanzar lo sofisticado: con y sin cerámica

Si estás pensando en hacer de la decoración de tu hogar un espacio tendente a la sencillez y la eliminación de elementos sobrantes, nada mejor que sucumbir a las pautas que marca el minimalismo como opción interiorista.

El minimalismo, como corriente de decoración, forma parte del podio de los estilos más empleados. Se trata de una combinación que cuenta con una trayectoria de uso muy asentada en el tiempo y a la que se le intuye una proyección largoplacista asegurada, puesto que ofrece soluciones muy jugosas para aquellos hogares que cuentan con un espacio reducido. Aunque esta no es su única bondad; de igual modo promueve aspectos como la elegancia y la funcionalidad.

Para profundizar un poco más en este estilo tan definido exponemos aquí un hilo de sugerencias que contribuyen a materializar el asunto en cuestión.

Menos es más

El eje central sobre el que florece el minimalismo es el conocido “menos es más”. Cuando trasladas esta idea a la decoración de tu casa estás apostando por un resultado que puede ser espléndido sin necesidad de recurrir a lo sobrecargado. El ambiente se vuelve más nítido y luminoso, dos características que convierten el lugar elegido en un claro ejemplo de sitio acogedor.

Al contrario de lo que muchos piensan, es posible poner suelos y cerámica rústica para la cocina en ambientes de estilo minimalista. Esto se debe, fundamentalmente, a que una de las grandes virtudes de esta tendencia de decoración es la versatilidad y la capacidad de combinarse con otros diferentes. Por lo tanto, es posible apostar por una solería robusta, con carácter y que sea protagonista dentro de dicha estancia del hogar sin comprometer los principios del minimalismo.

La geometría de la sencillez

La tendencia minimalista, tal y como demuestran catálogos de decoración como el de Mobles Sedavi, escapa de la dificultad y de lo sobrecargado para reducirlo todo a la simplificación de las formas. Esto es algo que puede observarse en la geometría del mobiliario, cuya principal propiedad pasa por una configuración de líneas sencillas, desprovistas de todo ornamento tendente a la definición curva, extravagante, barroca o de detalles enriquecidos con objetos ostentosos y exagerados. Las piezas elegidas en esta corriente de diseño pasan por definir la belleza desde la mínima expresión. De esta manera, los muebles seleccionados deben guardar una apariencia limitada a estructuras básicas y de complicación reducida.

Otro de los pilares que configuran el rigor del minimalismo es el relativo a los complementos. En este sentido, es posible apostar por chaise longue baratos cuyos diseños encajen a la perfección con esta estética y que, por supuesto, no renuncien al confort y a la elegancia. De hecho, dentro del salón, un sofá de estas características debe convertirse en el auténtico protagonista ya que va a ser el elemento de mayor tamaño y el principal foco de atención. No olvides que otra de las máximas de esta tendencia es la funcionalidad y que, este sentido, este tipo de sofás cumplen a las mil maravillas.

Colorido neutro

Otra de las variables a tener en cuenta a la hora de decantarse por esta opción es la gama de colores a elegir. El rango más oportuno para este abanico definitorio es el que pasa por la neutralidad, es decir, la elección del blanco como núcleo central y toda su variación de tonalidades.

Sin embargo, la apuesta por los tonos claros, sobre todo en el caso de los elementos textiles, conlleva el problema de que se ensucian en mayor medida que los oscuros. Por ello, apostar por aspiradoras profesionales que permitan limpiar los más delicados con total seguridad es indispensable. Ten en cuenta que suelen disponer de las más avanzadas tecnologías, de diversos tipos de cepillos y de múltiples modos de aspirado para adaptarse a cada superficie. De este modo, el polvo no conseguirá perjudicar la estética de la pieza y tu casa siempre lucirá radiante.

Por su parte, lo ideal es emplear también estos colores en el pintado de las paredes y combinarlos con los muebles con el propósito de lograr una sintonía cromática tendente a lo unitario. La única norma a tener en cuenta en este juego de composición es guardar cierta cautela, ya que el exceso de blancos puede conducir al aburrimiento. De hecho, es apropiado recurrir al gris o al beige y usarlos en complementos que acompañen y armonicen el ambiente.

El material y sus definiciones asociadas

 

En cuanto a los materiales idóneos para conseguir la particularidad minimalista, podemos destacar aquellos que inciden en el concepto de elementos suavizados. Es el caso de las maderas de apariencia clara, que aportan un grado de naturalidad muy propio de la decoración nórdica. De igual modo, cobra importancia la transparencia que imprime el cristal, facilitando el paso de la luz, que es algo característico en este tipo de elecciones interioristas, o la elegante luminosidad del acero, que es muy útil en la construcción de cierta ligereza estética. En definitiva, soluciones sencillas con resultados sofisticados.

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