Contador se exhibe en el nuevo calvario de La Vuelta; Nibali acorrala a Froome

Un martirio brutal. Unas rampas para masoquistas superlativos, como Alberto Contador, infatigable en su despedida. Una agonía extrema en paredes terroríficas. El infierno comienza en Los Machucos, el nuevo ogro de la Vuelta. Una bestialidad de puerto, donde los ciclistas sufren para mantener la verticalidad, donde avanzar es una proeza y atacar es imposible. Aquí no gana el más fuerte, sino el más resistente, el más poderoso mentalmente, el que sabe combatir y soportar el dolor. En este calvario, pocos aguantan mejor el estoico castigo que el escalador español, con una motivación extra en la víspera de su jubilación. [Narración y clasificación]

En el tramo final de la ronda, el español renace y Froome agota sus energías. El británico padeció como nunca en un puerto que no se acomoda a sus características. Una montaña muy parecida al Angliru, que el sábado dictará sentencia. La Vuelta está muy viva.

El coloso cántabro está salpicado por rampas criminales con un asfalto rugoso que frena el avance. Todo se complica con el agua de lluvia que desciende por pendientes interminables. Una senda resbaladiza, criminal para los corredores y… para los vehículos de los enviados especiales y de la organización. Hay que meter primera. El olor a embrague quemado es insoportable. Un suplicio a la altura del Angliru o el Zoncolán.

Un ejercicio inhumano. El circo del ciclismo. “Sólo faltaba colocar en las márgenes de la carretera a unos soldados con látigos para golpear a los corredores”, ironizaba Claudio Ghisalberti, el enviado especial de La Gazzetta dello Sport en una tertulia improvisada sobre la salvajada de Los Machucos. “Eso sí, sin doparse y llegando a la hora marcada por la televisión”, añadía en presencia del ex corredor Enrique Cima. “Ahora, sólo falta que suban a un hórreo”, bromeaba el asturiano.

Un debate ajeno a la inédita y cruel escalada de un pelotón fragmentado en mil pedazos, con los jefes de fila en la zona cabecera y los gregarios atrapados en curvas atroces. Subir andando, bajado de la bicicleta no es un deshonor. Nibali, los hermanos Yates y Chaves aceleraron la marcha en las cercanías de Alisas y lograron que el Sky se presentara muy maduro en las estribaciones de Los Machucos.

A seis kilómetros de la cima, arrancó SupermanLópez y se llevó consigo a Contador, dispuesto a neutralizar a los fugados Dani Moreno y el austriaco Stefan Denifl. El pinteño, con ese pedaleo ligero, trepó por cuestas durísimas, alejándose de Froome, Nibali, Zakarin y Kelderman. A cuatro kilómetros, la distancia se acercó al minuto. En ese momento, Froome perdió contacto con los enemigos más cualificados y gracias a Nieve logró mantener las compostura.

El pedaleo épico de Contador entusiasmó a un público ansioso de presenciar la victoria del pinteño. En su agónico esfuerzo fue incapaz de cazar a Denift, pero aventajó a Nibali en más de medio minuto, a Kelderman en 51 segundos y Froome en 1:18. El podio, cada vez más cerca. Gran golpe moral del madrileño, el animador de una Vuelta espléndida.

Fuente: elmundo.es

Deja un comentario